1. Investiga en periódicos noticias
acerca de conflictos bélicos actuales relacionados con las posturas religiosas
y los problemas del estado. Analiza la información y relaciona la con algunos
preceptos de Maquiavelo.
- AFGANISTÁN (en guerra desde 2001) ...
- ARGELIA (en guerra desde 1992) ...
- BIRMANIA (en guerra desde 1948) ...
- CHAD (en guerra desde 2006) ...
- COLOMBIA (en guerra desde 1964) ...
- ETIOPÍA (en guerra desde 2007) ...
- FILIPINAS (en guerra desde 1969)
- RUSIA (en guerra desde 1999)
- SOMALIA (en guerra desde 1988)
- TURQUÍA (en guerra desde 1984)
- NIGERIA (en guerra desde 2007)
- PAKISTÁN (en guerra desde 2001)
Preceptos de
Maquiavelo
1. Vela sólo
por tus intereses.
2. No honres
a nadie sino a ti mismo.
3. Haz el
mal, pero finge hacer el bien.
4. Codicia y
procura obtener todo lo que puedas.
5. Sé
miserable.
6. Sé
brutal.
7. Goza lo
inmediato siempre que puedas
8. Mata a
tus enemigos y, si fuera necesario, a tus amigos.
9. Usa la
fuerza en vez de la bondad cuando trates con el prójimo.
10. Piensa
exclusivamente en la guerra.
2. Entrega al docente el análisis por
escrito en un mínimo de dos cuartillas, incluyendo la explicación sobre la
aplicabilidad del pensamiento de Maquiavelo e identificando características del
príncipe en dichos conflictos analizados.
El príncipe
de Maquiavelo constituye una de las obras más
trascendentales de la prosa escrita en italiano durante el
siglo XVI del arte de la política, por lo tanto todo los estados,
soberanías que han ejercido y que ejercen autoridad en los hombres han sido y
son, repúblicas o principados. El príncipe natural tiene menos ocasiones y
motivos de ofender a sus súbditos, ha de ser más amado de éstos pues lógico es
que
a él se inclinen si por vicios extraordinarios no se haceodiar. Donde se tropiezan con verdaderas dificultades, es un
principado nuevo, porque todo nuevo príncipe se ve obligado abejar o sea
maltratar más o menos a sus nuevos súbditos, ahora por la presencia de la gente
de guerra de que no puede prescindir, también por más importante que sea el
ejército de un príncipe, para entrar un príncipe a una provincia necesita
siempre el favor de sus habitantes. Los pueblos viven apaciblemente bajo el
dominio del nuevo príncipe, el que adquiere un estado y desee conservarlos,
habrá de conseguir dos cosas: una la extinción de la familia del antiguo
soberano, y no alterar las leyes ni aumentar los impuestos, de este modo, en
poco tiempo los nuevos estados se hermanan y se confunden para formar un solo
cuerpo con el antiguo.
El método de
Maquiavelo consiste en comprobar la regla general que, tomada de la lección de
las cosas, nunca o raramente falla de frente a la inestabilidad y a la
inseguridad del mundo, del riesgo. Ciencia es observación y control y si es
oportuno, revisión de las reglas y explicaciones, aún idiosincrasias, con
referencia a casos, situaciones, condiciones específicas, de las excepciones y
control no se puede tener, evidentemente, sin comparación. Esta comprobación de
reglas generales y el relativo control se logran de mejor forma, sostiene
instrumentalmente Maquiavelo en la dedicatoria mencionada, si se asume una
precisa perspectiva porque así como aquellos que dibujan los poblados se ubican
bajo en la llanura para considerar la naturaleza de los montes y de los lugares
altos, y para considerar aquella de los lugares bajos se ubican en lo alto sobre
los montes, en forma similar para conocer bien la naturaleza de los pueblos es
necesario ser príncipe, y para conocer bien aquella de los príncipes se
necesita ser del pueblo popular En fin, se necesita saber estar
“distanciado” de los sucesos que se analizan y se evalúan, se necesita saber
tomar una distancia crítica del objeto del propio estudio.
Para lograr
la independencia de su patria y evitar el saqueo Nicolás Maquiavelo enseño como
debe establecerse una nueva y absoluta monarquía pensaba que para lograr la
unificación de Italia dividida entonces en diversos principados y
repúblicas debía hacer mediante una monarquía fuerte. Al el príncipe se le
considero como un tratado de ciencia política en que se describieron las
características que un gobernante apto debe poseer “el príncipe” debe tener el
cuidado de conseguir el amor de sus obstantes que más vale ser temido que
amado.
Vencer
mediante la gloria o la fama el cerco que con nuestra vida el tiempo pone a
nuestra memoria fue el ideal del héroe antiguo; mantener en vida las gestas, y
a sus autores, que merecían sobrevivir a su tiempo fue el ideal que se
marcaron, junto a ciertos poetas, los historiadores antiguos, y por eso
escribieron historia: para enseñar a la política modelos a adoptar y al futuro
verdades eternas que aprender en aras de instituir un mejor orden social.
Maquiavelo
alcanzó el ideal del héroe antiguo mediante su tarea de historiador y de
politólogo, y hoy forma parte de los dioses elegidos, de esa restringida
constelación de clásicos olímpicos cuya presencia se percibe constantemente
entre nosotros. Aspiramos a justificar esa afirmación atendiendo tanto al
método como al contenido de su doctrina, que iremos desgranando en sus
elementos fundamentales de los que, uno por uno, intentaremos demostrar su
actualidad o inactualidad.
La doctrina
maquiaveliana reúne antropología y política convirtiendo a la primera en
fundamento de la segunda. El procedimiento mediante el que se construye dicha
unidad es el método inductivo, que proclama sus verdades mediante inferencias
empíricas. Digámonos ya: no es de recibo calificar de tales verdades,
y por ello, en ese aspecto, Maquiavelo no es. El resto de ideas comprendidas en
dicha relación entre antropología y política hace del famoso secretario florentino
un contemporáneo nuestro. En el príncipe Maquiavelo critica al rey Luis XII a
quien trató infructuosamente de convencer de que continuara la guerra contra la
ciudad de que continuara la guerra contra la ciudad de pisa y al papa
Alejandro VI y su hijo el duque valentino un individuo típico que crece con
fortunas ajenas e, incapaz de solucionar los problemas que plantea el gobierno
culpa de sus torpezas a la fatalidad y a la mala suerte Maquiavelo tuvo
una concepción pesimista.
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